EL VIEJITO CON OJOS DE CONEJO

Por: @vergaracesar1 Cerca de Teocelo, en un ranchito muy pintoresco, había un hombre que estaba ya todo viejecito, ñanguito de a tiro. Lo que más llamaba la atención de él eran sus ojos: chiquitos como de coyote, pero rojos, como si fueran de conejo. Contaban los que sabían que el viejito, en vez de dormir, pasaba …